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Empezando Fuerte

En la época del vinilo, que por mi parte sigue viva, un LP podía juzgarse de diversas formas. La distribución de los temas en las dos caras, la temática del conjunto, la portada y demás virtudes del disco en cuestión daban su impronta al álbum.

El propio formato también tenía mucha importancia en el aspecto artístico del conjunto. Una portada potente con una buena información en las distintas partes del disco nos permitía disfrutar de la buena música mientras ojeábamos, piernas en alto, nuestra última adquisición.

Para mi gusto lo más importante era la forma en la que comenzaba el LP, sin duda alguna la intensidad de los dos o tres temas iniciales marcaban la carta de presentación del grupo.

Como ejemplo de lo comentado podemos citar muchos casos, pero hoy me quedo con álbum que me gusta de forma muy especial.

Las tres primeras canciones del Malpractice, escuchadas del tirón, son lo mejor que nos podemos regalar en un día de bajón. Sin duda alguna el álbum de Dr. Feelgood es un imprescindible en nuestra discoteca.

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“Espero que le guste a Bach”

Noa estrena su último trabajo “Letters to Bach”. La cantante israelí culmina el Everest Bach poniendo letra a la obra del músico alemán. Todo un reto que Noa solventa con su innegable capacidad vocal.

De muy vez en cuando el mundo de la música nos regala joyas como la que nos ocupa hoy. Noa espera que su disco le guste a JSB, seguro que al maestro le gustará mucho.

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De Nelahozeves a Manhattan

Muchas veces jugamos con la familia y amistades al “Primer Recuerdo”, el mismo juego se puede aplicar a nuestra primera memoria musical. Apuramos nuestra mente para tratar de diferenciar qué recuerdo o sensación de las que tenemos almacenadas en nuestro disco duro es la que tiene una fecha de grabación más antigua. En lo que a mi respecta, a lo que alcanza mi memoria musical, los primeros acordes que recuerdo en conciencia son los de la Sinfonía del Nuevo Mundo Antonín Dvorák. En un viejo cassette introducíamos la cinta de la Novena de Dvorák dirigida por Karajan, la sucesión de melodías maravillosas regalaba mis infantiles oídos.

Museo del Ferrocarril de Delicias

Al visitar el Museo del Ferrocarril en Madrid, recordé la gran afición de
Dvorák por las locomoras de vapor. Ya en su Nelahozeves natal el gran compositor checho disfrutaba de la imponente estampa de los trenes. Cuando Dvorák residía en Praga no perdía la oportunidad de visitar la estación de Pražského Povstání, la curiosidad del compositor romántico le llevaba a preguntar a viajeros y personal de la compañía del ferrocarril por los pormenores técnicos del trasiego ferroviario.

El éxito internacional de Dvorák le llevó a mudarse de forma provisional a NY. Como profesor en el Conservatorio de NY se traslada de forma habitual de la calle 17 a la 155 para poder ver en la estación los maravillosos trenes americanos.
 

La visita a la Estación de Delicias en Madrid, nos lleva de forma inevitable a recordar una escena cinematográfica memorable. En la ficción el Doctor Zhivago sacó billete en la Estación de Delicias, escenario imaginario de la gran película de David Lean.